15 febrero 2010

De amor y muerte


Hace apenas un mes, Andrés Tenorio Caballero, de 19 años de edad, fue presentado como el responsable de matar de 46 puñaladas y descuartizar a su novia por no creer ser el padre del bebé de la mujer.
Los hechos ocurrieron el pasado 31 de diciembre, cuando Tenorio Caballero acompañó a Rebeca Girón Jiménez, de 23 años, a un laboratorio a practicarse un ultrasonido que reveló que tenía siete semanas de embarazo. Sin embargo, ella vivía con otro hombre.
Las piernas de la mujer fueron encontradas junto a una placa del ultrasonido en la zona de La Merced y Andrés fue detenido por estos hechos.
De acuerdo con el fiscal de Homicidios, estos sucesos ocurren tras una cadena continua de violencia en las relaciones sentimentales.
Justo el 14 de febrero del año pasado, Rita Paloma Santamaría Espinosa, de 23 años de edad, fue agredida por su novio, quien disparó tres veces. Falleció una semana después.
El día de los enamorados, Christian Joel Balcázar Medina agredió a su pareja porque, según sus declaraciones, se enteró de que lo engañaba con otro hombre, así que la invitó a dar una vuelta en su auto, donde le reclamó y le disparó, aunque después trató de simular que habían sido víctimas de un asalto.
Los métodos y los motivos son innumerables. El denominador común es que se cometen por amor.


08 febrero 2010

Piedra

Qué quietud de adormidera,
cuánta mansedumbre de cielo abierto

Crecen las horas como helechos desmayados
y se puede escuchar el palpitar de una paloma
Sobresale en la punta de mis labios el silencio
Sé que no me atreveré a pronunciar tu nombre

No tengo el arrojo para siquiera musitarlo, aunque
mi lengua arde por paladear la primera letra
Quisiera gozarlo, dentro de mí, como una uva,
pero no es posible escapar de este reposo sofocante

Me acabo sin siquiera poder llamarte,
la muerte en mi boca será de piedra.


11 julio 2009

En el ataúd al frente


las coronas sin flores,
pero con nombre,
alrededor la tristeza
para las flores
que no alcanzaron a nacer,
y mucho menos a plantarse.
No hay mas que un doliente.
Sus labios quebrados por el ritmo
que no se desarrolló
van rezando la ausencia del
camino recorrido en la esperanza
con lagrimas en rosario por la tumba
que cavar para nadie,
que cavar para el cadáver
que nunca nació.
al paso Pellicer pregunta
desde el mar-recuerdo:
-“¿De qué estas nostálgico
si nunca has visto nada?”
y contesto sin dejar de cavar:
- De lo que fue, y que ya pasó,
de ese huracán de luz.
Pero la duda llena de callos mis manos
mientras voy escarbando la tierra
que nos comerá.
Pellicer declara:
“Las respuestas van desnudas por
las preguntas asesinadas”
De tu lado,
forza que
me abandonas,
está vació el lecho,
ya sin flores
ni plegarias,
ya sin esperanzas.
De mi lado
mi cadáver todavía
fresco y algo vivo.


29 junio 2009

Viudez

Caminar junto a ti, en las mañanas brumosas del verano; cubierta con un delgado abrigo, y debajo una blusa escotada para cuando salga el sol...

Te recuerdo fríamente, como si estuvieras muerta, y en mi viudez, de golpe se borra todo lo bueno y lo malo, quedando únicamente un recuerdo puro, sacro, como una imagen de dios, donde se coagula tu esencia.

Amo esa esencia, amo tu muerte, y mi viudez me resulta fascinante




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06 junio 2009

La persistente presencia de la muerte

Mucho se ha dicho acerca del escaso temor que los mexicanos le tenemos a la muerte. Nada más falso.

Después de la guerra de 1910 el nuevo régimen buscaba dotarse de identidad, y con ello, legitimarse, en aras de eso, conjuró una serie de elementos que han bautizado a lo mexicano.

Los mariachis, los aztecas, las adelitas, el mole, el tequila son arquetipos de lo mencionado.


El día de muertos es otro. Si bien en las comunidades indígenas existe esta celebración en una forma relativamente coherente, en las regiones urbanas se ha expresado como una suerte de imaginerías que tiran en todas direcciones y con diferentes magnitudes.

En esos días se dice que los mexicanos nos reímos de la muerte, en esos días se dice que no tememos morir, en esos días se dice que la muerte es dulce.

Cierto es hoy que hay un persistente presencia de la muerte, acicateada por los medios de comunicación que dan cuenta de la mal llamada "guerra contra el narcotrafico".


Yo no veo que la población se ria de la muerte que le venden por radio y televisión. Hoy el Estado utiliza (consciente o no) la presencia de la muerte como antaño parece haberlo hecho los mexicas: para detentar el poder.

Salvando las diferencias, hay un manejo ideológico, con sello de clase, del tema de la muerte.


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